Cubres de sol la tarde
En textiles árboles de oriente.
Como brillos de un andar sonriente
Sin paciente que espere serlo.
Las bocinas suenas orquestadas
Sinfonía urbana, momias vivientes.
Rayos de ojos en las ventanas
Rayan lo mágico hilarante.
Cantar se hace poco,
La danza es de los troncos.
Más liviano se hizo el gordo
Un poco más claro, quizás un poco.
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