noviembre 28, 2011

Cantar

Arpegios de sol en dormitorio
Mueve el viento el reflejo de tu luz
El silencio nos deslumbra ante los ojos
Nos inspira el sacrificio en la cruz.

Hincha el alma de mi canto desgarrado
De mis lágrimas cayendo en el caoba
Suenan cándidas las cuerdas, sin atajos.
Sin misterio va quedando mi emoción.

Prendes fuego en mi pecho reviviendo
Ahora entiendo, hoy encuentro, es así.
Pies descalzos, sin descanso mi sustento.
Canto hermoso, más glorioso, nunca sentí.