
Nunca les conté que me creí "rockero" en algún momento? Formaba una banda "Rock" y me juraba rockstar, volás de cabro chico inquieto no má. Eran los tiempos en que tenía sendo estudio de grabación en cassette en mi pieza de atrás en la casa, grababa con una radio AIWA, con un micrófono muy chanta, tenía mi teclado CASIO (que término conviertiéndose en sushi) y la Guitarra CIMAR que taaanto años lleva apoyada en la pared de la casa, aún con restos de arena de las fogatas pelluhuanas.
En la banda, éramos tres la base, mi pega era cantar y tocar la guitarra, tenía una Honner negra con un mango muy ancho y que sonoaba filete con el Marshall que mi viejo me compró cuando aprendí a tocar (ambos convertidos en sushi). Los otros integrantes era el Javier (el conversor de instrumentos en sushi, menos su bajo) y el Jose Miguel (cantante aggro-metal, jaja xD), más conocido por el populacho femenino como "CHETAFAKA", este en esa época, nos mostraba EN CASSETETE!!! los primeros éxitos de Incubus, diciendo "Estos locos tocan la raja, podríamos tocar algo de ellos". Los tres cursábamos 2º medio en el Dario E. Salas.
Teníamos un nombre bastante malísimo y extraño que era EKTOPYAKORDYS, que en realidad se escribía ectopia cordis, que era algo así como una enfermedad al corazón o algo por el estilo (weas que se le ocurrían al Javier no más po, no quería utilizar un nombre de plato típico, por ejemplo "los sushi")
El cuarto Ektopyakoridiano(?) o como cresta quieran llamarle, era casi tan mítico como el quinto Beatle (????) y lo peor es que era el baterista que siempre quisimos tener. No existía en ese momento, la tecnología, ni los conocimientos, para "envasar" de buena manera, la performance de un percusionista de baquetas, lo más cercano a eso, lo conocía con mi Tio Charly que tenía un sintetizador y un secuenciador en MIDI, pero que estaba destinado a producir los éxitos tropicales de Charly Sound jajajaja xD
Se venía el día del alumno en el Liceo y queríamos tocar, no teníamos baterista pero queríamos tocar. Se presentó la posibilidad de invitar a un batero de metal, que aún vive cerca de mi casa, experto en éxitos de Iron Maiden (muy avanzado para nosotros). Lo invitamos y accedió sin problemas, ensayamos un par de semanas, todo muy bien y bonito, y definimos los temas que tocaríamos:
- Faith (cover de un cover de Limp Bizkit) con el cual José Miguel impregnaría y llevaría hasta su graduación, el apodo de "CHETAFAKA"
- Amor Violento de "Los Tres", una de las canciones con las cuales aprendí a tocar guitarra, junto con el Pichuante.
- Música Ligera A la cual le tenía un especial cariño y era con la que soltaba todas mis trenzas (siiiiiii) rockeras al interpretar. Que era más fácil que la cresta y que era el caballo con más batallas de la historia de la música contemporánea.
¡¡¡Un repertorio de Banda escolar po wn!!! que querís! si no teníamos ni un mes tocando juntos... pero bueno.
Los ensayos iban perfecto, ya habíamos agarrado toooodo el fiato(?) entre nosotros para mandarnos la presentación de nuetsras vida, pero llega justo el día antes y cueeeeeeeeeeeeeeeeek!!! Coordinando con Felipe, el cuarto ektopyakordyanensensense Felipe, el batero, se echa pa´tras con que no podía tocar el día propuesto. - "Cagamos" - dije yo - "que toque mi hermano" - dijo el javier. Siendo lo único que aún no lograba convertir en Sushi, el Crístian, de gusto musicales como Foo Fighters, Bad Religion, accedió a tocar con nosotros.
Era 11 de mayo de 2001, me acuerdo porque era el último año que estaría en el Darío Salas y porque ese día se celebra aún el día del alumno. Nos fuímos en la mañana de ese día para a casa del Javier (que aún existe como casa) para que pudiéramos ensayar "algo" antes de tocar en el colegio. El ensayo partió a las 8 de la mañana, y terminó a las una, no la creía de haberla hecho, sonaba decente como para presentarse, además que la experiencia del Cristian, tocando en otras bandas nos ayudó montón. Echamos todo al Daihatsu Charade del nuevo integrante, y partímos pal Liceo.
En el patio central, habían dispuesto un Mega-escenario(?) a la altura del piso, en el cual instalamos todo, el público, unos 60 darianos que nos verían tocar. Luego de haber realizado todo el repertorio, venía el momento de tocar "ese tema" "De Música Ligera". Me acuerdo que rasgueaba e imitando a Cerati, doblaba el cuello, cantando frente al micrófono, mirando por debajo del hombro los trastes de la guitarra. Me juraba rockstar, al peo, en eso estamos de acuerdo, pero rock star al fin. Y estoy seguro de que más de alguno de mis compañeros de esa época, escucha esta canción, y se acuerda de nosotros haciendo el ridículo pal día de alumno.
Desde ese momento, nunca más se me pudo borrar de la cabeza esta canción, que me aburrí de tocar en cuanta fogata o cantata con amigos sacamos hasta el día de hoy.
Es así como en estos días, he sentido la necesidad de ir apurando estos capítulos medios egocéntricos, de historias de vida que se han marcado a fuego por algo que siempre ha estado rondando mis oídos, la música, aunque esta, poco a poco se ha ido personificando en ciertas imágenes humanas que hoy van tomando fuerza.
En esta oportunidad me motiva poder recordar al maestro Gustavo Cerati, quién desde el buen gusto, vanguardia, creatividad, talento, entre otros innumerables atributos, ha sido capaz de llevar su música a una propiedad intelectual colectiva, donde el ente social, se hace dueño de sus melodías y acordes, haciéndoles partícipe de sus vidas y experiencias.
Aguante Gustavo, Mis respetos!
Buscando en Youtube, encontré algo que me llevo a lo que más o menos eramos en ese momento, notable el bajista de estos cabros chicos, así de engrupío.
