Hoy he tomado un destino y comprado pasajes a la des conexión, termino el año escapado de sensaciones de altos y bajos; algunas más de altos que de bajos que es lo importante. Esta noche tomo carro a un destino definido pero desconocido, donde la grandeza de un amigo me espera, donde la libertad que libera, puede más que dos canciones y un café. Viajaré entre montes, no veré horizonte, sólo recuerdos de un año patente, y en la mente, una sonrisa de tres años que me levanta sueños y da soporte.
Quiero que este viaje entregue un sentido de claridad a mis pensamientos, y quiero estar muy atento a cuando eso llegué, quiero que algunas sensaciones terminen de cicatrizar algunas heridas y huellas pasadas, para que llegue el día que pise Santiago y las sienta olvidadas.
Aún no arreglo ninguna maleta, y aunque voy a la playa no llevo baldes, toallas, ni paletas. Sólo llevo el alma cargada de una deslizante acuática 41" azul, que espero sea vehículo cuando se venga la montañita de agua y haya que remar.
Espero poder reír, cantar y compartir, salir a correr por la playa en la mañana y ayudarme a comer sano y llegar quizás más flaco, quien sabe. Sólo quiero que el sol me envuelva y mar purifique algunos rincones de mi espacio, que mi entorno ha ensuciado.
Me voy, pero antes hoy cerré varias cosas. terminé silbando un pedazo de plástico detrás de un balón junto a un par de amigos de pasto, terminé cantando una tremenda canción y persiguiendo esperanzas que espero para mi, de un futuro mejor.
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